21 de noviembre

Hoy, 21 de noviembre, día negro en mi biografía, cumple años la muerte. Hace 26 años, el rayo que no cesa fulminó lo mejor de mi infancia.
La pena es un vino agrio cuya amargura se suaviza con la levadura del tiempo. Y se atempera en la bodega de los recuerdos.
Como certifico en mi “Diario de invierno”, hoy ha tocado llevar rosas rojas, de aladas alas, una por cada año de ausencia, acompañado de Miguel Hernández. Y con su oración laica o “Elegía”.
El cielo, solidario, se despertó vestido de luto. Y lloró a cántaros. Amaneció bruno, atizonado, zahino, pero fue despejando pues, tras la tempestad, llega la calma.
El tiempo no pasa, pasamos nosotros.
Buen día para toda la gente cabal a la que aprecio. No levantéis el vuelo tan temprano, compañeros del alma. No estercoléis más el jardín otoñal de mi espíritu.
Y llevadme rosas rojas, alegoría de lo efímero, cuando me caiga el rayo y yo mine, calaverando, el suelo.


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