LA THERMOMIX Y LAS VACUNAS. LECTURA DOMINGUERA PARA RELAJAR LOS MASETEROS

Si pensamos qué hay detrás de un estupendo plato elaborado con la Thermomix, podemos fijarnos en la receta, en el aparato (me refiero a la Thermomix) o en ambos. El aparato es una obra magnífica de ingeniería que ha costado años de trabajo para que nosotros, los pringaillos, nos ahorremos unas horas de cocina.

¿Y la receta? Muy parecido: los pocos minutos que invertimos en su elaboración es gracias a décadas de experiencia culinaria generada mucho antes de las abuelas. Lo que hacemos ahora en/con la Thermomix es adaptar la sabiduría y experiencia previa de mucha gente. Aunar y aprovechar los conocimientos.
Es muy habitual leer o escuchar que las nuevas vacunas se han hecho en un tiempo récord. Pues no. Es decir, no es exactamente así. El gran Anthony S. Fauci, conocido en el mundillo infecto-inmunológico como Tony Fauci (y no es broma), publica hoy un editorial en la revista Science rindiendo un justo homenaje a algunas de las personas que están detrás del invento. El título del editorial es una declaración de intenciones (traduzco): “La historia detrás de las vacunas Covid-19”. En síntesis, dice esto:

  1. El escaso tiempo propalado sobre la fabricación de las vacunas ha podido contribuir al rechazo generado y las dudas de algunos sobre su eficacia y efectividad. A punto de morir de éxito (esto lo digo yo, no Tony).
  2. Si bien la carrera de velocidad comenzó al día siguiente de publicarse el genoma del coronavirus (10 de enero de 2020), la historia subyacente es más larga.
  3. Dos actividades investigadoras distintas, pero complementarias, ya estaban en marcha desde años antes. Lo que ha ocurrido es que ambas líneas de investigación se han unido para sumar esfuerzos. Como Pedro y Pablo, pero al revés.
  4. La primera es la plataforma de ácido ribonucleico mensajero (mRNA). La denomino aquí plataforma mRNA. La segunda, las herramientas de diseño para la producción de inmunógenos (moléculas capaces de desencadenar una respuesta inmune, es decir, producción de anticuerpos). La llamo aquí el grupo Inmunógenos.
  5. En la plataforma mRNA destacan dos nombres: Drew Weismann, el científico turco-alemán que fundó con su esposa la compañía BioNTech (la que está asociada a Pfizer) y Katalin Karikó, una discreta y sabia mujer húngara, emigrada a los USA, que es el cerebro del mRNA. Recomiendo leer su historia, publicada en un estupendo reportaje de The New York Times* porque es sencillamente impresionante. La perseverancia con piernas y, sobre todo, con un privilegiado cerebro. Le veo cara de Nobel.
  6. Los del grupo Inmunógenos son varios. Destacan Peter Kwong, que estaba trabajando en VIH; Barney Graham y Jason McLellan, ambos andaban buscando una vacuna contra el temible enemigo de los lactantes y niños, el virus respiratorio sincitial (VRS); y Andrew Ward, quien usó la experiencia de los anteriores para buscar una vacuna frente a los coronavirus SARS y MERS. Hay más.
  7. El siguiente paso estaba cantado. Fue unir esfuerzos: la plataforma mRNA y los inmunógenos ensayados contra el VRS y contra los coronavirus del SARS y MERS. ¡Bingo, Pitingo!: nació (“en solo unas semanas…”) la vacuna de Pfizer/BioNTech (mRNA). Y, a la par, la de Moderna.
  8. El extraordinario hecho anterior ocurrió en solo en unos días-semanas, pero la investigación llevaba cerca de 20 años: discreta, constante, aguantando reveses y desprecios, buscando recursos… La ciencia camina lenta, pero siempre hacia adelante.
  9. Termino citando a Fauci, tal como él acaba su editorial: “When the stories and recounting of this pandemic are written, it is important that this history not be forgotten, as we are reminded once again of the societal value of a sustained and robust support of our scientific enterprise”.
  10. Traducido en un par de tuits: 1. Cuando se escriba el relato de la pandemia, es importante no olvidar esta historia. 2. No se olvide el valor social del apoyo sostenido y potente a nuestra empresa científica.
    Yo no lo habría dicho mejor que Tony.
    NOTA CULINARIA: Os dejo porque voy a cocinar un guisote de patatas y pechugas de pavo a las finas hierbas. En la plataforma Thermomix. Pero con una variante, que no es británica, ni sudafricana ni brasileña, ni lleva inmunógenos, sino “obesógenos” (moléculas capaces de desencadenar una respuesta grasa; es decir, de producir michelines, papada y otras miserias anatómicas). (*) El reportaje sobre Katy Karikó (fotografía adjunta) en The New York Times se obtiene en el siguiente enlace: https://www.nytimes.com/…/coronavirus-mrna-kariko.html…. () Una variante de la receta aquí: https://thermomix-valencia.es/…/estofado-de-pavo-a-la…/

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